miércoles, 28 de octubre de 2020

Pitagoras y el monocordio


Pitágoras, obsesionado por explicar matemáticamente los intervalos, al pasar por una herrería quedó sorprendido por el sonido rítmico del golpe de los martillos en el yunque. Entró, observó y experimentó utilizando cinco martillos.
Comprobó que uno, que rompía la escala perfecta de sonidos, tenía un peso sin relación numérica con el resto, por lo que lo eliminó.
Con los restantes, obtuvo las siguientes conclusiones:
sus pesos estaban en la proporción 12, 9, 8 y 6;
el mayor (12), de peso doble del más pequeño (6), producía un sonido (una octava) más bajo que el menor.
El peso de los otros dos martillos (9 y 8) correspondía a la media aritmética y armónica respectivamente de los de peso (12 y 6),
por lo que dedujo que darían las otras notas fijas de la escala.

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